Tuesday, September 26, 2006


Historia de la Inmigración Alemana a la Argentina

La Colectividad Alemana en la Argentina está compuesta por descendiente que provienes de tres corrientes inmigratorias:

1° ola inmigratoria: desde la década del 70 del siglo XIX hasta la década del 20 del siglo XX provenientes de la zona del Volga en Rusia.-
2° ola inmigratoria: década del 30 (1930 – 1938) y post guerra, provenientes de Alemania.-
3° ola inmigratoria: década del 60, provenientes de Alemania.-
Según informaciones de la Federación de Asociaciones Argentino-Germánicas en territorio argentino residen alrededor de un millón de descendientes alemanes y funcionan 21 instituciones de origen germano. Los inmigrantes alemanes fundaron asociaciones como el diario “Argentinisches Tageblatt” que mantuvo una posición liberal contraria al nazismo, la Asociación Vorwarts que reunía a socialistas, comunistas y sectores progresistas, la Escuela Juan Pestalozzi, El Hospital Alemán, el Instituto Goethe entre otros.-
Los alemanes que emigraron en la 2° ola inmigratoria se radicaron principalmente en la provincia de Córdoba: en Villa General Belgrano, la Cumbrecita y aledaños, donde se observa una arquitectura típicamente alemana y donde se pueden saborear platos de la gastronomía germana y ricas cervezas artesanales o participar de la Fiesta de la cerveza en el mes de Octubre o la del Chocolate en la vacaciones de invierno, o de los carnavales bailando en la calle al compás de las polcas, chotis y mazurcas ejecutadas sobre un carro ruso por músicos vestidos con los típicos trajes alemanes disfrutando de la gastronomía alemana regada con abundante cerveza. Otro grupo muy importante se radicó en la provincia de Río Negro: principalmente en Bariloche. En la zona atlántica: en Villa Gesell. En la Provincia de Buenos Aires: en Sierra de la Ventana. En la provincia de Misiones: en la zona del sudeste y desde allí parte un grupo que se asienta en Colonia Liebig en Corrientes.En la 3° ola inmigratoria llegan al pais 48.157 alemanes.
La mayoría de los descendientes de alemanes de B. Juárez provienen de la 1er. Ola inmigratoria, la de los llamados “alemanes del Volga” o “ruso-alemanes”o del “pueblo que emigró dos veces”. Esto se debe a que en el año 1762, Catalina II , la Grande, hereda el trono de Rusia. El 22 de Julio de 1763 publica un manifiesto en que insta a los extranjeros con deseos de colonizar, a trasladarse a Rusia a vivir y trabajar. Se les asegura franquicias tributarias y la liberación del servicio militar. Así llegaron los primeros colonizadores alemanes hasta el Volga. Los inicios fueron difíciles no solo por el incumplimiento de las promesas de Catalina II sino también por las inundaciones y sobre todo por la contínua invasión de las tribus nómades de kirguizios y calmucos que cometieron toda clase de tropelías llevando prisioneros a los hombres jóvenes a los mercados de esclavos de Bujara, en Oriente. Posteriormente llegaron a tener un pasar aceptable fruto de un constante trabajo y esfuerzo sostenido, constituyendo la agricultura la única actividad permitida por las autoridades rusas. En poco tiempo las inhóspitas estepas fueron convertidas en verdaderos vergeles. A pesar de estas experiencias tan duras, de avatares y problemas ingentes e inseguridades permanentes nunca resignaron sus principios y valores, manteniendo su cultura, lengua y tradiciones. Mucho de esto se debe a su gran sentido religioso de la vida. De su fe han sacado fuerzas para superar los problemas que encontraban en su camino.
En cumplimiento de los 100 años de la oferta inicial de Catalina II, la influencia negativa de los germanófobos que nunca faltaron en las cortes rusas, la pérdida de los derechos originales y la falta de nuevas tierras para su numerosa prole, después de varias generaciones hicieron que muchos de ellos emigraran en busca de mejores condiciones para sus hijos. Los nuevos destinos en América fueron Estados Unidos, Canadá, Brasil y providencialmente la Argentina. En el año 1878, a principios de Enero, llegó un pequeño grupo desde Brasil donde se habían radicado previamente, y otro grupo más numeroso que arribó por barco desde Alemania. El primer grupo se dirigió al sur de la Provincia de Buenos Aires, fundando la colonia madre de Hinojo, en el partido de Olavaria. El segundo grupo se instaló en el departamento de Diamante en la Provincia de Entre Ríos donde funda las cinco primeras aldeas. Tras los inconvenientes iniciales otra vez con mucho empeño y trabajo sostenido adelantan rápidamente en calidad de vida fundando gran cantidad de colonias hijas en toda la provincia de Entre Ríos, en el sur de la provincia de Buenos Aires y en la Provincia de La Pampa. De esta zona parten hacia el impenetrable Chaco en la década del 30 buscando nuevos horizontes para superar la enorme crisis de esos años. Hoy se los encuentra por todo el país, profundamente insertados en la comunidad nacional contando con personalidades en todos los ámbitos de la sociedad. En el año 1975 se organizaron a nivel nacional en una Asociación Argentina de Descendientes de Alemanes del Volga que ha tenido una enorme importancia en la construcción de la unidad alrededor del cultivo de las tradiciones y valores legados por sus antepasados.-

COLONIAS DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Partido de Olavarría

Colonia Hinojo (05-01-78): originalmente llamada Colonia Santa María. Entre los colonos la llamaban Kamenka.
Fundadores: Andres Fischer, Jorge Fischer, José Kissler, Andrés Kissler, Pedro Pollak, José Simón, Juan Schamber, Jacobo Schwindt, Leonardo Schwindt.

Colonia San Miguel (03-10-81): entre los colonos la lamaban Dehler.
Fundadores: Miguel Stoessel, Juan Ruppel, Pedro Kessler, Jorge Staldecker, Pedro Masson, Valentín Kessler, Juan Fuhr, Juan Ruppel (hijo), Felipe Stoessel, Andrés Ruppel, Juan Martel, Enrique Hammerschmidt, Felipe Klein, Felipe Gunter, Adán kessler.

Colonia Nievas (1885): entre los colonos la llamaban Holtzel.

Partido de Coronel Suárez

Colonia primera (1887): entre los colonos la llamaban Hildman. En la actualidad se llama Pueblo de Santa Trinidad.
Fundadores: Juan Francisco Jonas, Gaspar Kippes, Christian Müller, Gaspar Gerling, Pedro Conrad, Jorge Maier, Juan Galinger, Juan Triu, Luis Weispeck, Adán Hubert, Pedro Müller, Andrés Aschembach, Sebastián Herlein, Adán Diser, Esteban Gerling, Juan Francisco Haas, Jacob Bahl, Cristóbal Heit, Pedro Kippes.

Colonia segunda (1887): entre los colonos la llamaban Dehler. En la actualidad se llama Pueblo de San José.
Fundadores: Martín Sieben, Jacob Schwab, Stephan Heit, Jacob Schell, Konrad Schwab, Johann Förster, Johann Butbilopky, Johann Obholz, Nicolaus Seib, Michael Schuck, Matthias Schönfeld, Johann Peter Phillip, Adam Dammderfer, Gottlieb Diel, Heinrich Hein.

Colonia tercera (1887: Entre los colonos la llamaban Kamenca. En la actualidad se llama Pueblo de Santa María.
Fundadores: Juan Reser, Juan Graff, José Meier, José Schneider, Jacobo Fogel, José Schroh, José Streitenberger, Federico Streitenberger, José Meier(h), José Schneider (h), Miguel Schneider, Juan Schneider, Juan Dailoff, Nicolás Walter, José Schmidt, Jacobo Schwindt, Antonio Schwindt, Miguel Siebenhaar, Juan Maier, Nicolás Hasper, Gottlieb Schneider, Jacobo Schermer, Juan Schwindt, Jorge Streitenberger (soltero).

Colonia Santa Rosa (1899): en las cercanías de Puán. Esta colonia fue abandonada en 1950.
Fundadores: José Walter (h), Jorge Meier, Andrés Bender, José Distel, Lorenzo Sieben, José Gottau, Miguel Ruppel.

Colonia San Miguel Arcángel (1903): situada a 50 km al sudoeste de Carhué.
Fundadores: Jacobo Bahl, Juan Baier, Enrique Balle, Nicolás Beratz, Juan Brendel, Pedro Fuhr, Nicolás Haspert, Andrés Kees, Juan Kees, Miguel Kees, Jorge Kreder, Nicolás Leonhardt, Juan Rausch, Lorenzo Stegman, Matías Zwenger
No son fundadores pero ayudaron a la fundación de la Colonia adquiriendo campos: José Walter, Juan König, Antonio Schwindt, Jorge Meier, Guillermo Schwab, Martín Sieben.

La Plata

Colonia Monte (1906)
Fundadores: José Gass, Andrés Ackermann, Máximo Fibiger, Juan Martz, Ignacio Haag, Adam Haag, Miguel Schwamm, Felipe Martz, Miguel Melinger, Alberto Melinger, Guillermo Friedel, Bernardo Scherger, Máximo Vogt, Jorge Hecker, Jacobo Gass, Martín Fibiger, Pedro Fibiger, Jacobo Schwindt.

Características de la familia volguense
A diferencia de la mayoría de las migraciones a la Argentina la de los alemanes del Volga fue una inmigración de familias sin o con escasos aportes de individuos aislados. Por ello se caracterizaron por una estructura familiar propia, con familias numerosas de tipo patriarcal. El hecho de emigrar con el grupo familiar hace que tengan una menor necesidad de matrimonios mixtos, lo que produce una tenaz resistencia a la asimilación. Esto unido a que hasta la segunda guerra mundial se mantenían las instituciones educativas donde se enseñaba el alemán y el desarrollo del culto religioso en su propio idioma son los principales factores de conservación del idioma de origen hasta nuestros días. Si tenemos oportunidad de visitar alguna de las colonias y caminar por sus calles podremos escuchar a la gente hablando el alemán en forma habitual, o seguir realizando sus fiestas tradicionales: las Kerb (día del santo Patrono), la Die Schlachte (fiesta de la carneada), Der Osterhas (Conejito de Pascuas), Die Ostereier (los huevos de pascua) que las madres antaño decoraban artísticamente y pintaban de varios colores que dejaban en los die nest (niditos) de pasto que los niños habían preparado, hoy han sido reemplazados por los de chocolate...
También podremos observar la arquitectura característica de esta etnia: edificaciones de ladrillo, con puerta lateral y corredor al frente, en su mayoría con el techo a dos aguas, paralelo a la calle. La casa construida en L con un techo que en su parte baja termina en un corredor cubierto con el típico festón de chapa o tallado en madera. La casa contaba con una cocina amplia, los dormitorios, la despensa, el sótano, el galponcito-silo, el galponcito-leña, el establo, el jardín, el gallinero y la huerta, además todas las casas contaban con un horno de barro donde se horneaba el pan y las ricas tortas alemanas. Esta estructura típica: casa, puerta, portón, está edificada exactamente igual que en Rusia, donde hicieron de sus casas un baluarte sin acceso por el frente para defenderse de los lobos y mongoles. Detrás de sus ventanas, a veces enrejadas, se toma mate (que reemplazó al samovar) con kreppel (versión teutona de la torta frita), se habla un dialecto alemán del siglo XVIII y en días de fiesta se escucha el acordeón desgranando mazurcas, polcas y chotis. En el medio de la aldea veremos la iglesia de líneas góticas, principal edificio del poblado. Mientras los criollos adoptaron el carro ruso, la polca y el kreppel y cambiaron la galleta porteña por el esponjoso pan casero, los volguenses se vistieron con bombachas y alpargatas, incorporaron el asado a su gastronomía, el valseado a sus fiestas y el truco al ocio y reemplazaron el hábito del té alrededor del samovar por el mate que tomaban amargo endulzado con u terrón de azúcar en la boca y que llamaban Zuckele o Kuie. A propósito de esto existe una anécdota que cuenta el primer mate de un volguense: “ yo creía que era tabaco y que debía fumarse en una pipa bastante diferente de la que usábamos rememora don Pedro Goette, de Valle María.
“Chupé fuerte, como es natural. La consecuencia fue una formidable neblina, que produje con un resoplido al sentir la quemazón. La gente se moría de risa. Para ellos el mate ya había desalojado el té de la China que tomábamos en Rusia. Ahora soy un gran amigo del mate y al tomarlo me siento muy argentino”.
Esta es la historia de un pueblo que viene de los valles renanos y de las estepas rusas a afincarse en las pampas argentinas manteniendo la misma concepción urbanística, familiar religiosa, cultural y solidaria.

La voz de la raza

Yo soy el alma de una raza nueva... ha florecido el celestial milagro
Es muy larga mi historia... hallé la patria grande,
Es inmenso el poema la Patria que he soñado
que los nietos y abuelos de mi raza en mis horas amargas;
tejieron con su sangre y sus lágrimas... y en la tierra del pan y de las hostias
En mis ojos azules desfilaron floreció, cual milagro,
panorama sin fin, pueblo sin número... la síntesis grandiosa de una raza
Estepas dilatadas, selvas vírgenes hecha de fe y de patria y asentada
rostros salvajes, ríos de otros mundos, en los pilares del hogar cristiano
grabáronse en mis ávidas pupilas y en las columnas del trabajo
en la larga y penosa trayectoria honrado...
de mi ruda y audaz genealogía... Y en esta tierra inmensa
Como una tribu nómada, escribí con la reja del arado
buscando pan, libertad y dicha, el magnífico poema del trabajo.
he cruzado fronteras, Y en cada surco que en las glebas
he transpuesto los mares, abre
he talado las selvas milenarias... el hierro de mis rejas
Mis hijos murmuraron las plegarias surge la vida, surge la esperanza,
y entonaron los himnos hechas de pan, dicha, libertad, progreso...
de cien pueblos diversos... Yo no tengo vetustos pergaminos
Pero un día sonó para mis nietos en que en letras doradas
la hora de redención; y se alzaron consten las gestas de mi noble raza...
como el pueblo de Dios, en el Egipto, yo no escribo mi historia con
Y sacudiendo el yugo, espadas...
de inicua esclavitud llenos de arrojo, yo no escribo mi historia con
Cruzaron mil desierto y poblados, clarines...
en busca de la tierra Yo no ciño mis sienes con laureles,
del pan y de las hostias... Ni conquisto mis tierras con puñales
Y a la sombra bendita Mi blazón es la paz...
de esta bandera del color del cielo

Monseñor Doctor Enrique Rau - 1937
Volga Wiesenseite

Saratov

Migración Rusa

COLONIAS MADRES